Taller de “teatro aplicado” con Educadores EFV

20170512_145032

A partir de Abril hemos comenzado un taller de trabajo con nuestr@s educador@s desde la disciplina del Teatro, a cargo de Paulina Casas (apoderada EFV, actriz compañía TeatroPAB, pedagoga teatral).

A continuación profundizamos en algunos aspectos de este taller.

 

APUNTES SOBRE EL DESARROLLO DE LA DISCIPLINA TEATRAL

COMO HERRAMIENTA PARA CONTEXTOS GRUPALES

El Teatro es una disciplina que se fundamenta en el arte del actor, el cual consiste en indagar y transmitir estados emocionales verdaderos y profundos que como consecuencia develan realidades. Estos estados se manifiestan a partir del cuerpo que deviene en signo y síntoma. Es por ello que el trabajo del actor requiere de mucha disciplina, auto conocimiento y desarrollo de la herramienta corporal y vocal de modo que esté disponible a reconocer y manifestar las emociones.

El hecho de reconocerse en un cuerpo multiexpresivo y comunicante es un trabajo de auto conocimiento. Concientizar los pulsos del cuerpo por medio de la respiración, del movimiento, de la distensión, de la conexión con el espacio y con los otros, es desarrollar herramientas para estar en sincronía con el entorno y desarrollar empatía y armonía. Este camino de auto conocimiento conduce a poder generar un estado de disponibilidad que se puede relacionar con una especie de vacío fértil, que permite empatizar con los demás. Porque el actor, luego de conocer e indagar su aparato físico-emocional se vacía del mismo para dejar entrar a un otro (el personaje) que se manifiesta a través de él a partir de las emociones y de la corporalidad.

Actuar deviene así en un espacio de profunda empatía con el otro, de profunda escucha, de profunda humildad. Dado que sólo un actor que esté verdaderamente templado en sus estados internos, puede dejar que otro se manifieste a partir de él. El Teatro, como arte cuyo eje es el trabajo actoral, implica una serie de ejercicios y procesos que lo sitúan en el terreno de ser una disciplina fundamentada en la comunicación y la co-presencialidad. El Teatro es para y con otros desde su génesis.

Se construye colectivamente bajo varios parámetros altamente rituales y luego culmina en el encuentro con el otro en el tiempo y espacio de la representación. Por toda su potencialidad y por ser un arte que para muchos se define como aquella disciplina que requiere que sus ejecutantes sean “expertos en humanidad” el Teatro proporciona posibilidades y herramientas aplicables a otros contextos colectivos y de auto reconocimiento en el desempeño de diferentes labores.

Conocer la herramienta corporal que incluye la voz, las capacidades expresivas del cuerpo y por sobre todo reconocer los pulsos de las emociones relacionadas a la expresividad corporal, son conducentes al desarrollo de habilidades blandas. Complementariamente, el Teatro como trabajo colectivo otorga herramientas para poder insertarse bien en un grupo que se orienta hacia un mismo objetivo. Confiere valor al colectivo e impulsa trabajar creativamente en conjunto sobre una base ética común.

A esto se añade que los ejercicios que posibilita están llenos de sentido de imaginación y de juego, lo que permite trabajar en ambientes de alegría y desafíos divertidos. Las herramientas derivadas del trabajo teatral, se expanden así más allá del trabajo propio de la disciplina, posibilitando, a partir del encuentro lúdico y práctico con la materia, el desarrollo la expresividad tanto individual como colectiva de diferentes comunidades y la indagación significativa para el desarrollo de habilidades emocionales, corporales y sociales. Actualmente, se habla de Teatro Aplicado, que es un término surgido en los años 90, y que académicos de pedagogía teatral de la Universidad Católica en sus programas de formación definen hoy como aquello que “explora las posibilidades que tienen el teatro y las artes escénicas, como vehículos de desarrollo, rehabilitación y transformación social, vinculando fundamentos teóricos con prácticas pedagógico-teatrales que se desarrollan en Chile y el mundo.”

A la luz de lo anterior se propone la realización de encuentros con la comunidad escolar Vareliana, que bajo el norte del trabajo teatral tomen como pilares 4 aspectos:

  1. La emoción, en cuanto ser capaces de reconocer y empatizar con un estado emocional profundo, concreto y verdadero, cimentado en el cuerpo y su organicidad.
  2. El presente, como marco general de acción y reacción, sin pre-concepciones, sin ideas, sin dogmas mentales preconcebidos, sin prisas, sin acciones que entorpezcan y contaminen los procesos auto reconocimiento y trabajo colectivo.
  3. La ejercitación del “músculo de la imaginación”, como lo define Ariane Mnouchkine para desarrollar la capacidad de tener una imaginación fértil para reaccionar y trabajar con el otro.
  4. Desarrollar la creatividad en el contexto de un trabajo colectivo. Es decir, asumir que los procesos creativos en un contexto educativo no se desarrollan en la soledad de trabajo individual, sino que existen y dependen del trabajo del colectivo. Para ello se propone como metodología trabajar una serie de ejercicios tendientes a sintonizar y sensibilizarse en primera instancia de manera individual en un contexto de trabajo colectivo, luego gestar ejercicios en coordinación con los demás y, finalmente, llevar a cabo ejercicios de carácter lúdico que impliquen un trabajo de creación colectiva.

 

 

 

Leave a Reply